consejo

Para cuidar nuestra piel y mantenerla joven, debemos realizar una rutina diaria muy sencilla de limpieza e hidratación.
Las rutinas de limpieza garantizan la salud de la piel. Por ello, es fundamental incorporarlas. No debemos sentirlas como una carga, ya que en realidad verán que podemos disfrutar de la sensación de frescura, de esa bocanada de aire fresco que el cutis agradece.

  1. En cualquier rutina para el cuidado de la piel el primer paso es la limpieza profunda. Es muy importante asegurar que los productos elegidos sean los apropiados para tu tipo de piel. Para pieles grasas, con brillo o espinillas, conviene utilizar un producto limpiador de aceite, una loción o un gel. Para pieles secas, que se descaman y se suelen sentir tirantes, los limpieadores más indicados son las cremas, lociones cremosas o jabones humectantes. Para las pieles sensibles hay que usar productos especialmente diseñados para este propósito. La rutina comienza al levantarse, aplicamos el producto de limpieza de cutis elegido con un algodón y luego retiramos con una toalla húmeda y tibia. La aplicación debe ser suave, con masajes circulares y envolventes que permitan que el producto se distribuya parejo por todo el rostro. Si usas base, es recomendable probar con una crema especial desmaquillante para retirar el maquillaje. Para desmaquillar el área del contorno de ojos utilice el producto adecuado, en lo posible hipoalergénicos, para evitar que el contacto perjudique los parpados. Para quitar las máscaras de pestañas es aconsejable utilizar abundante agua tibia o productos oleosos, de tipo neutro.
  2. Este es el paso de la exfoliación, es decir, el paso para remover las células muertas (se realiza solo una vez por semana), la exfoliación favorece la restauración de la piel y su renovación. Se realiza con movimientos suaves y circulares, evitando el contacto con el contorno de los ojos. Dejamos que la crema actúe, colocando sobre el rostro una máscara de agua termal: empapamos una servilleta de papel en agua termal, la colocamos sobre el rostro hasta que la misma se seque. Completamos el paso quitando el producto de exfoliación con agua tibia o una esponja desmaquillante.
  3. Aplicaremos la loción tónica o astringente, el gel y/o la crema desmaquillante, para remover los restos de la suciedad, y dejar la piel fresca y estimulada. Finalmente aplicaremos la crema hidratante. Por las noches es recomendable usar una crema más rica, ya que la piel está en condiciones de absorver sus popiedades nutritivas. Por la mañana la crema puede ser combinada con base de maquillaje y/o un protector solar, dependiendo del estado del tiempo.
  4. En este último paso aplicamos las cremas nutritivas, para lograr un efectivo cuidado contra las arrugas, la formación de manchas y los cambios de pigmentación. De esta manera podremos mejorar la apariencia y la salud de nuestra piel.

Notas y recordatorios:

  • Las cremas tanto de noche como de día funcionan como agentes complementarios cuyo objetivo es nutrir y humectar la piel. Hay diferencias notorias entre las que debemos aplicar según el momento del día, las cremas de día contienen protector solar y agentes humectantes, las cremas de noche incluyen retinol en sus fórmulas que actúa restituyendo la producción de células y restaurando de manera intensiva los elementos que perdieron durante el día
  • Cada mañana: limpieza, tonificación e hidratación de rostro, contorno de ojos, labios y cuello.
  • Antes de maquillarse: hidratación con cremas y agua termal.
  • Una vez por semana: limpieza profunda, exfoliación, máscara de agua termal y aplicación de crema nutritiva.
  • Cada noche: limpieza profunda, tonificación e hidratación de rostro, contorno de ojos, labios y cuello.